jueves, 13 de octubre de 2011

Sobre la lectura


SOBRE LA LECTURA
¿Qué comienzo más apropiado para el blog de la biblioteca que un comentario sobre la obra Una historia de la lectura de Alberto Manguel?
El autor, nacido en Buenos Aires en 1948, lector apasionado y reconocido ensayista y novelista, nos presenta una obra en la que recorre toda la historia de la lectura: desde las primigenias tablillas de arcilla sumerias hasta nuestros días, pasando por los antiguos escribas, los monjes de la Edad Media o la revolución Gutemberg. Lectores y experiencias de todos los tiempos nos guían con amenidad a través de estas páginas: San Ambrosio, que fue uno de los primeros en aprender a leer en silencio; Diderot, que creía en los poderes terapéuticos de las novelas “picantes”; Stevenson, que no quería aprender a leer para no privarse del placer que le producían las lecturas de su niñera; Borges, que pedía que leyeran para él su madre y sus amigos.
Además, la obra cuenta con numerosas imágenes -pinturas, esculturas, retratos, grabados, caricaturas, dibujos- que conforman e ilustran esta historia.
Manguel proclama los valores de la lectura como algo trascendente y reflexiona profundamente sobre la relación casi misteriosa entre el lector y el libro. Por eso inserta afirmaciones como estas : "El que lee no está solo nunca"; "Leer es una manera para el alma de zambullirse en la vida"; "Es el lector, en cada caso, quien interpreta el significado; es el lector quien atribuye a un objeto, lugar o acontecimiento cierta posible legibilidad. Todos nos leemos a nosotros mismos y al mundo que nos rodea para poder vislumbrar quién somos y dónde estamos. Leemos para entender o para empezar a entender. No tenemos otro remedio que leer. Leer, casi tanto como respirar, es nuestra función esencial"."Una sociedad puede existir –muchas existen de hecho- sin escribir, pero no sin leer".

Un testimonio similar nos ofrece Arturo Pérez Reverte en su artículo “Un muchacho con libro” publicado en el Semanal (2 de octubre de 2011).
“En una mesa cercana hay un muchacho que lee un libro. Tiene unos diecisiete o dieciocho años, está solo… Está concentrado en las páginas y, de vez en cuando, cierra el libro y se queda mirando la plaza sin verla, con la expresión de quien permanece ajeno a cuanto ocurre ante sus ojos, con esa mirada ausente que todo lector conoce como propia: la de quien se detiene en el acto de leer pero no interrumpe la lectura, sino que sigue inmerso en las imágenes o ideas que el libro suscita.
Me pregunto qué lee el muchacho. Por qué mundos andará merced al libro que tiene en las manos… Lo que está claro es que al joven le interesa mucho lo que lee, pues pasa la página con la decisión del lector seguro de sí; y, cuando levanta la vista, sostiene el volumen con ese tacto familiar, confianzudo, de quien siente con un libro en las manos el mismo consuelo, o confianza, que un pistolero al sopesar un revólver con seis balas en el tambor.
Quizá –o sin duda- ese joven lector ha descubierto ya que, para adueñarse cómodamente de este y otros mundos, para llenar la existencia propia de experiencias ajenas y vivir mil vidas que de otro modo serían imposibles, basta con abrir las tapas de un libro.

jueves, 23 de junio de 2011

Continuamos indignados

Durante los meses de vacaciones, el blog Letras Mágicas va a permanecer inactivo. Nos parece muy oportuno mantener el texto de Estéphane Hessel, Indignaos que refleja de forma muy certera la situación en la que nos encontramos.
Que paseis todos felices vacaciones.

lunes, 16 de mayo de 2011

Indignaos


Indignaos se ha convertido en un best seller escrito por un ex combatiente de la resistencia francesa y redactor de la Declaración Universal de los Derechos Humanos: Stéphane Hessel, de 93 años. El autor es un ciudadano judío, nacido en Alemania y nacionalizado francés posteriormente, una persona que ha vivido el horror de un campo de concentración y que publica este alegato de movilización destinado a la juventud, instándoles a abandonar la indiferencia en estos tiempos adversos.
“En situaciones como la presente, no debe existir espacio para la resignación o la apatía” afirma Hessel. Recuerda los tiempos en que formó parte de la Resistencia, en que la indignación frente a los nazis fue la causa que les impulsó hacia la lucha y la victoria y el motor de la reconstrucción posterior.
Ahora, Hessel, indignado por la absoluta decadencia actual, se pregunta cómo es posible que con las circunstancias del pasado, tras la Segunda Guerra Mundial, se pudiera crear una sociedad relativamente justa a pesar de la precariedad, y hoy, con la abundancia actual, tengamos que tolerar cambios que reducen y tiran por tierra el bienestar obtenido en tiempos mucho más adversos.
La situación actual es causa de la dictadura de los mercados: la ausencia de regulación de los sistemas de financiación ha convertido al mundo en un lugar muy injusto, con el consentimiento de los políticos que se han convertido en unas marionetas a voluntad de los mercados en vez de luchar por conseguir una sociedad basada en valores.
Europa está abandonando cobardemente los sólidos principios conseguidos para conciliar la libertad y la igualdad, la economía y una sociedad justa. Y en esta situación, la ciudadanía no debe callar.
José Luis Sampedro une sus reflexiones a las de Hessel, con un texto exclusivo para la edición española.

La indiferencia: la peor de las actitudes
Es cierto, las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo, demasiado complejo. ¿Quién manda?, ¿quién decide? No siempre es fácil distinguir entre todas las corrientes que nos gobiernan. Ya no se trata de una pequeña élite cuyas artimañas comprendemos perfectamente. Es un mundo vasto, y nos damos cuenta de que es interdependiente. Vivimos en una interconectividad como no ha existido jamás. Pero en este mundo hay cosas insoportables. Para verlo, debemos observar bien, buscar. Yo le digo a los jóvenes: buscad un poco, encontraréis. La peor actitud es la indiferencia, decir “paso de todo, ya me las apaño”. Si os comportáis así, perdéis uno de los componentes esenciales que forman al hombre. Uno de los componentes indispensables: la facultad de indignación y el compromiso que la sigue.
Ya podemos identificar dos nuevos y grandes desafíos:
1.- La inmensa distancia que existe entre los muy pobres y los muy ricos…
2.- Los derechos humanos y la situación del planeta.

jueves, 21 de abril de 2011

Desactivada web del instituto Plaza de la Cruz hasta nuevo aviso.

Debido a un error de seguridad en el server, un hacker tuvo acceso a el ordenador que controla la web del instituto, el Aula Virtual y todos los datos y tareas que en él se almacenan. Desafortunadamente, si disponías de un plazo para entregar o ver algo allí, no vas a poder hacerlo, ya que, para evitar robos de datos y demás cuestiones, se ha cerrado el servidor hasta que se asegure el server y se recuperen los datos. Mientras esto acontece, el blog de la Biblioteca y el resto de las webs externas al servidor del instituto son absolutamente funcionables y 0% hackeables (es que si hackean 'blogger' ya el hacker tendría mucha mala leche y demasiado tiempo libre).
Saludos y continúen mandando reseñas, recomendaciones textos, y sobre todo, leyendo.

domingo, 17 de abril de 2011

ANA MARÍA MATUTE

Ana María Matute nace en la Barcelona de 1926. Escribe su primera novela Pequeño Teatro a los 17 años de edad, pero no será publicada hasta once años más tarde tras ser galardonada con el premio Planeta en 1954. En 1949, escribe Luciérnagas que queda semifinalista del Premio Nadal, pero, sin embargo, no pudo ser publicada por la censura.
En 17 de noviembre de 1952, se casa con el escritor Ramón Eugenio de Goicoechea y en 1954 nace su hijo Juan Pablo, al que le ha dedicado gran parte de sus obras infantiles. Se separan en 1963, pero, tal y como eran las leyes españolas, no tenía derecho a ver a su hijo después de la separación, pues su esposo obtuvo la tutela del niño. Este hecho le provocó problemas emocionales.
Fue galardonada con el premio Café Gijón por Fiesta al noroeste 1953 y con el premio de la Crítica y el Nacional de Literatura por Los hijos muertos (1958). En 1984 obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil con la obra Sólo un pie descalzo y doce años más tarde, en 1996 es elegida académica de la Real Academia Española de la Lengua donde ocupa el asiento K y se convierte así en la tercera mujer aceptada dentro de ésta en los últimos trescientos años. En 2007 recibió el Premio Nacional de las Letras Españolas al conjunto de su labor literaria.
Retorna al mundo literario en 2008, tras ocho años de silencio con su novela Paraíso inhabitado.
En noviembre de 2010 se le concede el Premio Cervantes, que le será entregado el próximo 23 de abril.
http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/matute/bio.htm


Nací cuando mis padres ya no se querían. Cristina, mi hermana mayor, era por entonces una jovencita displicente, cuya sola mirada me hacía culpable de alguna misteriosa ofensa hacia su persona, que nunca conseguí descifrar. En cuanto a mis hermano Jerónimo y Fabián, gemelos llenos de acné, no me hacían el menor caso. De modo que los primeros años de mi vida fueron bastante solitarios.
Uno de mis recuerdos más lejanos se remonta a la noche en que vi correr al Unicornio que vivía enmarcado en la reproducción de un famoso tapiz. Con asombrosa nitidez, le vi echar a correr y desaparecer enseguida y retomar su lugar; hermoso, blanquísimo y enigmático.
Nunca supe por qué razón el Unicornio había intentado escapar del cuadro y durante mucho tiempo me intrigó, y aun me atemorizó un poco. Por aquellos días yo no debía tener más de cinco años ¬–quizá solo cuatro–, pero ese recuerdo tiene un lugar relevante entre los primeros de mi vida.

domingo, 10 de abril de 2011

CÉSAR VALLEJO


César Abraham Vallejo Mendoza nació en Santiago de Chuco, pueblo de una zona andina de Perú, en el seno de una familia con raíces españolas e indígenas. César fue el menor de once hermanos.
Sus padres querían dedicarlo al sacerdocio, lo que él en su primera infancia aceptó de muy buena gana; de ahí que existan tantas referencias bíblicas y litúrgicas en sus primeros versos. Estudia en la Universidad de Trujillo,
En Lima aparece su primer libro, Los heraldos negros (impreso en 1918), uno de los más representativos ejemplos del posmodernismo. En 1920 hace una visita a su pueblo natal, donde se ve envuelto en unos disturbios que lo llevarán a la cárcel por unos tres meses; esta experiencia tendrá gran influencia en su vida y obra, y se refleja de modo muy directo en varios poemas de su siguiente libro, Trilce (1922)
Al año siguiente parte para París, donde permanecerá hasta el fin de sus días. Los años parisinos fueron de extrema pobreza y de intenso sufrimiento físico y moral. Toda la obra poética escrita en París aparecería póstumamente en esa ciudad con el título Poemas humanos (1939).
En 1936, al estallar la Guerra Civil Española, colabora con mucho fervor en la fundación del “Comité Iberoamericano para la Defensa de la República Española” y de su vocero, el boletín Nueva España.
A inicios de 1938 se encuentra trabajando en París como profesor de Lengua y Literatura, pero en marzo sufre de agotamiento físico. El día 24 de marzo es internado por una enfermedad desconocida. Fallece un 15 de abril de 1938.

LOS HERALDOS NEGROS
Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos,
como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza,
como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

LOS DADOS ETERNOS
Dios mío, estoy llorando el sér que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
¡tú no tienes Marías que se van!

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
¡Y el hombre sí te sufre: el Dios es él!

Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío, prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado.
Tal vez ¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.

Dios míos, y esta noche sorda, obscura,
ya no podrás jugar, porque la Tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.

ESPAÑA, APARTA DE MI ESTE CÁLIZ
Niños del mundo,
si cae España -digo, es un decir-
si cae
del cielo abajo su antebrazo que asen,
en cabestro, dos láminas terrestres;
niños, ¡qué edad la de las sienes cóncavas!
¡qué temprano en el sol lo que os decía!
¡qué pronto en vuestro pecho el ruido anciano!
¡qué viejo vuestro 2 en el cuaderno!

¡Niños del mundo, está
la madre España con su vientre a cuestas;
está nuestra maestra con sus férulas,
está madre y maestra,
cruz y madera, porque os dio la altura,
vértigo y división y suma, niños;
está con ella, padres procesales!

Si cae -digo, es un decir- si cae
España, de la tierra para abajo,
niños, ¡cómo vais a cesar de crecer!
¡cómo va a castigar el año al mes!
¡cómo van a quedarse en diez los dientes,
en palote el diptongo, la medalla en llanto!
¡Cómo va el corderillo a continuar
atado por la pata al gran tintero!
¡Cómo vais a bajar las gradas del alfabeto
hasta la letra en que nació la pena!

Niños,
hijos de los guerreros, entre tanto,
bajad la voz, que España está ahora mismo repartiendo
la energía entre el reino animal,
las florecillas, los cometas y los hombres.
¡Bajad la voz, que esta
con su rigor, que es grande, sin saber
qué hacer, y está en su mano
la calavera hablando y habla y habla,
la calavera, aquélla de la trenza,
la calavera, aquélla de la vida!

¡Bajad la voz, os digo;
bajad la voz, el canto de las sílabas, el llanto
de la materia y el rumor menor de las pirámides, y aún
el de las sienes que andan con dos piedras!
¡Bajad el aliento, y si
el antebrazo baja,
si las férulas suenan, si es la noche,
si el cielo cabe en dos limbos terrestres,
si hay ruido en el sonido de las puertas,
si tardo,
si no veis a nadie, si os asustan
los lápices sin punta, si la madre
España cae -digo, es un decir-
salid, niños del mundo; id a buscarla!...

sábado, 2 de abril de 2011

JOSÉ HIERRO


José Hierro del Real nació en la ciudad de Madrid el 3 de abril de 1922, aunque gran parte de su vida transcurrió en Cantabria. Allí inició la carrera de perito industrial, que se vio obligado a interrumpir en 1936. Al finalizar la guerra, fue detenido y procesado por pertenecer a una «organización de ayuda a los presos políticos» e ingresó en prisión, donde desarrolló una intensa actividad literaria. Salió de la cárcel en enero de 1944. Tras vivir en Valencia y, nuevamente, en Cantabria, se trasladó a Madrid donde comenzó a trabajar en el CSIC y colaboró en diversas revistas de información y en Radio Exterior de España y Radio 3; posteriormente, se incorporó a Radio Nacional de España, en donde permaneció hasta su jubilación, en 1987.
Obtuvo diversos premios: En 1981 el “Príncipe de Asturias”, el “Reina Sofía de poesía Iberoamericana” llegó en 1995, y tres años después, el “Cervantes”. En 1995 fue declarado Doctor Honoris Causa de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo.
En 1999 integró la Real Academia Española, año en que recibió el Premio Europeo de Literatura “Aristeión” y el “Ojo Crítico”, pero poco después sufrió un infarto,y falleci el 21 de diciembre de 2002.

NOCHE
Salió desnuda el alma
a quemarse en la hoguera.
¡Qué claras dan la sombra
las estrellas!
Se enredaba la noche
azul, entre las piernas.
Ocultas en los chopos
bailaban las doncellas.
¡Qué anunciación, qué víspera
de deshojar las nieblas
de dos en dos. Las brisas
de tres en tres!
Estrellas,
¡Qué claras dan la sombra
las estrellas!
De "Prehistoria literaria" 1936-1944

LAS NUBES
Inútilmente interrogas.
Tus ojos miran al cielo.
Buscas, mirando a las nubes,
huellas que se llevó el viento.
Buscas las manos calientes,
los rostros de los que fueron,
el círculo donde yerran
tocando sus instrumentos.
Nubes que eran ritmo, canto
sin final y sin comienzo,
campanas de espumas pálidas
volteando su secreto,
palmas de mármol, criaturas
girando al compás del tiempo,
imitándole a la vida
su perpetuo movimiento.
Inútilmente interrogas
desde tus párpados ciegos.
¿Qué haces mirando a las nubes,
José Hierro?
(De Cuanto sé de mí, 1957-1959)

PECIOS DE SOMBRA
Hablaban con bocas de sombra,
susurraban sucesos mágicos,
historias de herrumbre y de musgo
(no sabían que estaban muertos,
y yo no quería apenarlos).
Fui reconstruyendo sonidos
que en el sueño significaban
para interpretarlos despierto
y atribuirlos a unos labios.
(Quería conocer el nombre
de quienes me hablaban en sueños:
la rosa no olería igual
si su nombre no .fuese rosa.)
Rescaté, lúcido y sonámbulo,
los vestigios que la marea
llevó a mi playa de despierto;
con ellos construiría un puente
desde el soñar hasta el velar:
así tendrían consistencia
las palabras impronunciables
que yo escuché cuando dormía,
fantasmal materia de sueño.
De "Cuaderno de Nueva York" 1998

domingo, 27 de marzo de 2011


DÍA MUNDIAL DEL TEATRO

Durante el 9º Congreso Mundial del ITI (Instituto Internacional del Teatro) celebrado en junio de 1961 el Presidente Arvi Kivimaa propuso en nombre del Centro Finlandés del ITI que fuera instituido un Día Mundial del Teatro, y, desde entonces, cada año el 27 de marzo (fecha de la apertura de 1962 del "Teatro de las Naciones" temporada en París), el Día Mundial del Teatro se celebra en muchas y variadas formas por los Centros Nacionales del ITI.
Cada año, una persona es invitada a compartir sus reflexiones sobre el teatro y la armonía internacional, es lo que se conoce como el Mensaje Internacional. Este mensaje se traduce a más de veinte idiomas y es leído por decenas de miles de espectadores antes de las representaciones en teatros de todo el mundo.
Este año, la encargada de dicho mensaje es Jessica Kaahwa, dramaturga, actriz, directora y maestra de teatro, que ha sido galardonada con numerosas becas y premios para sus investigaciones en las que "utiliza" el teatro como una fuerza constructiva y para mejorar la salud, en las zonas de conflicto.

Mensaje del Día Mundial del Teatro 2011
Un discurso a favor del Teatro como servicio a la humanidad Jessica A. Kaahwa, Uganda.

La celebración de hoy es un reflejo fiel del inmenso potencial que posee el teatro para movilizar comunidades y tender puentes.
¿Han pensado alguna vez que el teatro podría ser una herramienta muy poderosa para la paz y la reconciliación? Mientras las naciones gastan colosales sumas de dinero en misiones de paz en zonas de conflictos bélicos por el mundo, se presta muy poca atención al teatro como alternativa personalizada para la gestión y transformación de conflictos. ¿Cómo pueden los ciudadanos de la madre tierra alcanzar la paz universal si los instrumentos que se emplean provienen de poderes externos y aparentemente represivos?
El teatro impregna sutilmente el alma humana presa del miedo y la desconfianza, alterando su propia imagen y abriendo un mundo de alternativas para el individuo y, por tanto, para la comunidad. Puede aportar significado a la realidad diaria mientras previene un futuro incierto. Puede participar en temáticas de política social de forma sencilla y directa. Al ser integrador, el teatro puede presentar experiencias capaces de transcender las ideas erróneas preconcebidas.
Además, el teatro es un medio probado de progreso y defensa de las ideas, que mantenemos y por las que estamos dispuestos a luchar cuando no se respetan, de forma colectiva.
Para anticipar un futuro de paz, debemos comenzar usando medios pacíficos que busquen comprender, respetar y reconocer las aportaciones de cada ser humano en la tarea de esta búsqueda de la paz. El teatro es ese lenguaje universal a través del cual podemos promover mensajes de paz y reconciliación.
Permitiendo a cada participante comprometerse activamente, el teatro puede hacer que muchos individuos deconstruyan ideas preconcebidas y, de esta forma, ofrece al individuo la oportunidad de renacer para tomar decisiones basadas en conocimientos y realidades redescubiertas. Para que el teatro crezca con fuerza, entre otras formas de arte, debemos dar un paso decidido hacia adelante incorporándolo en la vida diaria, abordando asuntos críticos de conflicto y paz.
En su búsqueda de transformación social y reforma de las comunidades, el teatro ya existe en áreas devastadas por la Guerra y entre poblaciones que sufren pobreza o enfermedad crónica. Hay un número creciente de historias donde el teatro ha sido capaz de movilizar con éxito audiencias para construir conciencia y para atender a víctimas de traumas de postguerra. Plataformas culturales como el “Instituto Internacional del Teatro” que tienen como objetivo “consolidar la paz y la amistad entre los pueblos” ya están en marcha.
Es por tanto una farsa mantenerse callados en momentos como el nuestro, conociendo el poder del teatro, y permitir a los que empuñan armas y lanzan bombas ser los pacificadores de nuestro mundo. ¿Cómo pueden estas herramientas de alienación ser también instrumentos de paz y reconciliación?
Os exhorto, en este Día Mundial del Teatro, a reflexionar sobre esta posibilidad y a proponer al teatro como herramienta universal de diálogo, transformación y reforma social. Mientras las Naciones Unidas gastan colosales cantidades de dinero en misiones de paz por todo el mundo, por medio del uso de las armas, el teatro es una alternativa espontánea, humana, menos costosa y de lejos, mucho más poderosa.
Si bien puede que no sea la única respuesta para conseguir la paz, el teatro debería ser incorporado sin duda como una herramienta eficaz en las misiones de paz.
Translation: Proyecto ÑAQUE

sábado, 19 de marzo de 2011

LA PRIMAVERA


Botticelli, Alegoría de la primavera

Según la definición que da la Real Academia Española, un mito es una “narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad”.
Los mitos antiguos intentan dar una explicación a aquello que los hombres, por los conocimientos que en aquel momento tenían, no podían comprender.
El mito que a continuación exponemos, está tomado de las Metamorfosis de Ovidio y es la interpretación, que hacen los romanos, del origen de las estaciones.

CERES Y EL RAPTO DE PROSERPINA
Un día la diosa Venus le pidió a su hijo Cupido que lanzase sus flechas al corazón de Plutón, dios del Tártaro. Cupido obedeció a su madre, escogió la más aguda e infalible de sus flechas y atravesó con ella el corazón Plutón.
No lejos de allí había un lago profundo, rodeado de un espeso bosque, que impedía el paso de los ardientes rayos de Febo, el Sol. Eterna era allí la primavera, pues el frescor hacía brotar de la tierra flores multicolores. Allí se entretenía Proserpina con sus compañeras recogiendo violetas y lirios blancos, cuando en un instante la tierra se abrió bajo sus pies y fue raptada por el dios. Aterrorizada, la joven diosa gritó llamando a su madre, mientras se le desgarraba el vestido y caían de sus manos las flores que había recogido. El raptor la cogió en brazos y con ella cruzó sin descanso campos y lagos profundos. Al fin, abrió un cráter en la tierra y, a través de él, llegó hasta el Tártaro, en los infiernos. Ceres, angustiada, buscó a su hija por todos los rincones de la tierra, pero todo fue inútil. Proserpina había desaparecido. Ni la Aurora de cabellos rosados, que aparece en el cielo por la mañana, ni el Lucero de la tarde sabían nada de ella. Mas no por ello abandonó Ceres la búsqueda. Al fin, un día vio flotando en un lago el cinturón que Proserpina había perdido en la veloz carrera de Plutón. En ese momento tomó Ceres conciencia de que su hija había sido raptada. Llena de cólera, rompió allí mismo con mano cruel los arados y, mientras daba muerte por igual a hombres y a bueyes, ordenó a la tierra que no fructificaran las semillas ya sembradas. Las tierras se convirtieron en un desierto.
Compadecida de la situación, sacó entonces la cabeza de las aguas del lago la ninfa Aretusa que habló así a Ceres:
«¡Oh diosa! No te enfurezcas contra esta tierra, que siempre ninguna falta ha cometido. Con mis propios ojos he visto en el Tártaro a tu hija. Triste y asustada estaba aún, pero reina es al fin; y no de un lugar insignificante, sino de todo el mundo subterráneo, como esposa del soberano Plutón.»
Ceres, al escuchar las palabras de Aretusa, se quedó perpleja, mientras un intenso dolor se adueñaba de ella. Sin decir palabra, se alejó en su carro hacia las regiones celestes; allí, con el rostro ensombrecido por la ira se plantó ante Júpiter y le dijo estas palabras:
«Vengo ante ti para suplicar por mi sangre y también por la tuya, Júpiter. Pues espero que te conmueva la suerte de nuestra hija. Después de larga búsqueda, al fin sé dónde está y qué le ha ocurrido. Pero, estoy dispuesta a perdonar el rapto, si Plutón me devuelve a mi hija.»
Así contestó Júpiter a esas palabras: «Comparto contigo la preocupación y el amor por nuestra hija; pero, en honor a la verdad, lo que ha ocurrido no es un crimen, sino obra del amor. Y, si tú estuvieras conforme, no me importaría tener por yerno a Plutón. A pesar de ello, si tanto deseas que se separen, Proserpina volverá contigo al cielo; pero lo hará con una estricta condición: no debe tocar con su boca ningún alimento de allí. Pues esa es la ley del mundo de las sombras.»
Ceres decidió recuperar a su hija, pero no lo permitió del todo el destino. Proserpina, con la ingenuidad de sus pocos años, no cumplió la condición expresada por su padre. Mientras paseaba un día por un huerto de frutales, cogió el fruto de un hermoso granado. Siete granos le arrancó con sus dientes y los masticó en la boca. Tuvo entonces Júpiter que hacer de mediador entre el dolor de Ceres y las exigencias de Plutón: dividió el año en dos mitades y, a partir de ese día, Proserpina, diosa compartida entre el mundo de la luz y el de las sombras, pasa con su madre el mismo número de meses que con su esposo en el Tártaro.
Así, cuando Proserpina vuelve al cielo con su madre, Ceres está alegre y los campos fructifican; pero durante los meses que pasa en el Inframundo con su esposo Plutón, la tristeza de la diosa hace que la tierra se vuelva estéril.